El cacao acompaña desde hace generaciones a numerosas familias amazónicas. Su cultivo está profundamente relacionado con el territorio, la biodiversidad y los conocimientos transmitidos entre productores.
Cada mazorca contiene granos que, después de una cuidadosa cosecha y transformación, pueden convertirse en pasta de cacao, cacao en polvo, bebidas, chocolates, postres y muchas otras preparaciones.
Sin embargo, antes de llegar a nuestra mesa, el cacao recorre un proceso que requiere experiencia, paciencia y dedicación.